Una veintena de madres afrontan críticas y complejos con fotografías íntimas


La fotógrafa Natalie McCain ha conseguido titulares con su proyecto The Honest Body Project, una colección de fotografías íntimas de madres que la artista acompaña de testimonios impactantes y poderosos de sus experiencias sobre la maternidad y la imagen corporal.

En la última serie de su proyecto, Natalie McCain aborda un tema que muchas madres conocen demasiado bien: las burlas y las críticas. Esta colección, llamada Speaking Out (algo así como "Sin tapujos") presenta a seis madres que han sido criticadas por su cuerpo, por sus relaciones, por cómo crían a sus hijos…

"La gente es muy rápida emitiendo juicios y burlas sobre otras personas sin pensar dos veces cómo se lo van a tomar. Las palabras importan. Duelen. Las mujeres que aparecen en esta serie comparten las experiencias que han tenido sobre las críticas recibidas por su cuerpo o por otros motivos", cuenta Natalie McCain a la edición estadounidense del HuffPost.

La fotógrafa encontró a las seis participantes a través de un llamamiento en su cuenta de Facebook. Una de las voluntarias era la madre de un amigo cercano. "Es madre, abuela y una persona alucinante. Quería formar parte de esta colección y compartir su experiencia de cómo ha sido criticada toda su vida por tener un culo gordo".

“Her photos ended up being some of my favorite that I’ve captured because she was so proud of her body and it showed!” McCain said of photographing her friend's mother for the series. 

"Sus fotos acabaron siendo de mis favoritas por lo orgullosa que estaba de su cuerpo y cómo lo demostraba. Lo que tiempo atrás era un rasgo de su cuerpo que no le gustaba y por el que era criticada es ahora un rasgo que adora. Todo el mundo debería aprender a amar su cuerpo y a olvidarse de los defectos que le hayan podido sacar".

Lo que Natalie McCain quiere conseguir con sus proyectos fotográficos, en última instancia, es que la gente se lo piense dos veces antes de juzgar a alguien.

"Es muy fácil criticar a los demás sin pensar, pero no puedes conocer las experiencias por las que ha pasado una persona, así que criticarla no es correcto. Quiero que la gente se dé cuenta de que nunca es correcto criticar a una madre sin conocer siquiera su historia completa. Bastante difícil es criar niños como para que encima se burlen de cada pequeña cosa que haces".

A continuación puedes ver más fotos y declaraciones del proyecto de Natalie McCain.

  • 1
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "A mi hijo pequeño le diagnosticaron diabetes tipo 1 en marzo, surgida de la nada. Ha sido duro lidiar con ello, pero lo estamos superando. También están los comentarios y las miraditas de la gente cuando les digo que el niño es diabético, comentarios como: ‘Pero es porque tú también eres diabética, ¿no?’. No, no lo soy. ‘Tuviste que tener diabetes gestacional por lo menos’. No, no tuve de eso con ninguno de mis hijos. ‘¿Y qué comías cuando estabas embarazada para que el niño desarrollara diabetes?’. Esto no se lo ha causado nada que yo haya podido comer. ‘¿Entonces es por tu obesidad?’. No, no tiene nada que ver con mi obesidad. ‘Igual si le has dado leche en polvo…’. Mi hijo tiene tres años y sigo dándole el pecho. ‘¿Tan perezoso es el niño?’. No es un niño perezoso, es un niño muy dinámico. Pero ellos siguen insistiendo en que es por mi peso, que mi obesidad le ha debido de provocar esa enfermedad a mi hijo. Que no me alimenté correctamente, que no dormí bien, que no hice ejercicio… Que fue mi cuerpo el culpable. Que la talla de mi cuerpo se lo hará pasar mal a mi hijo porque crecerá pensando que ser gordo está bien y que eso solo empeorará su enfermedad".
  • 2
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "No puedo dejar a Hunter con nadie. Su enfermedad es demasiado reciente. Tengo que mirarle la glucosa cada tres horas y sujetarle para inyectarle insulina de dos a seis veces al día. Es una enfermedad autoinmune. Un páncreas normal produce insulina, que es una hormona. Su cuerpo, su páncreas, no produce insulina. No es culpa de nadie. Le podría pasar a cualquier niño. ¿Por qué todo el mundo piensa que es por mi peso? ¿Qué tendrá que ver MI peso con la enfermedad de mi hijo? ¡NADA! Si midiera 1’70 y pesara 55kg, ¿también sería culpa de mi peso?".
  • 3
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Siempre he sido una chica de talla grande, pasé por el calvario de las adicciones (llevo 10 años limpia, desde que descubrí que estaba embarazada de mi primer hijo), perdí mi autoestima cuando permití que un hombre me machacara continuamente porque en mi mente pensaba que a nadie más podría gustarle con esta talla (ese problema acabó cuando mi hijo mayor le plantó cara). Hemos sido abandonados por personas que se suponía que nos querían. Finalmente somos felices, yo soy feliz, he salido de mi pozo de oscuridad y estoy intentando mejorar mi salud (no solo por el peso). Luego está el bofetón que nos dio el diagnóstico de mi pequeño. Cuando sucede algo así, todo lo malo parece regresar. Quiero que mi hijo sepa que soy fuerte y quiero que el mundo se entere de que la diabetes no solo depende del peso. Aunque hagas todo bien, des el pecho o el biberón, seas delgada o no, trabajes fuera o te quedes en casa, estas cosas pueden suceder igualmente. Tenemos que apoyarnos mutuamente sin importar nuestra talla ni las circunstancias".
  • 4
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Siempre he sido una chica delgada. Desde que tengo memoria recuerdo que me han dicho que no tengo culo, tetas ni curvas. Lo único que pasa es que estoy delgada. Algunas personas no se dan cuenta del impacto de sus palabras e incluso llegan a pensar que llamarme ‘delgada’ es un piropo. Pero lo peor es cuando lo dicen con la intención de insultar. En todo momento, yo deseaba las curvas de las otras chicas y, en todo momento, muchas de ellas se quejaban de las suyas y deseaban estar delgadas".
  • 5
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Cuando me quedo embarazada, me dicen mucho ‘¡Ay, con lo pequeñita que eres!’ al principio del embarazo y, más adelante, ‘¡Hala! ¡Qué grande se te ve! ¿Estás segura de que no llevas gemelos ahí dentro?’. Y estoy segura de que no soy la única que ha oído eso. Me da la impresión de que la gente tiene una concepción distorsionada del aspecto que debería tener el cuerpo de una embarazada y piensa que todas las mujeres embarazadas debemos tener el mismo aspecto. Deberíamos sacudirnos esos estereotipos de tallas falsas e imágenes photoshopeadas de la cabeza y empezar a ver la verdadera belleza que reside en todo el mundo. También estaría bien que la gente aprendiera a morderse la lengua antes de soltar algún comentario sobre el cuerpo de los demás".
  • 6
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Da igual lo que hagamos o cómo seamos, nunca seremos lo suficientemente buenas a los ojos del resto del mundo. Nunca tendrás el césped más verde del vecindario. Siempre te dirán que eres demasiado delgada o demasiado gorda, que tu culo es demasiado plano o demasiado gordo, que tienes las tetas demasiado grandes o que estás plana, que estás demasiado musculada y pareces un hombre solo porque haces ejercicio o que eres una vaga porque no haces ejercicio. Y como nunca seremos lo suficientemente buenas a ojos de los demás, por lo menos vamos a ser lo suficientemente buenas para nosotras mismas. Jamás lograremos cambiar la naturaleza cruel del mundo, pero podemos enfrentarnos a ella. Podemos seguir mostrándole al mundo que hay belleza en todas las tallas y formas y que, de hecho, lo más hermoso de todo este asunto es que todo el mundo es diferente al resto. Podemos seguir promoviendo que todos se miren a sí mismos con amor propio. Podemos querernos a nosotros mismos y ser así buenos ejemplos para nuestros hijos. Y, para aquellos que dicen ‘quererse a uno mismo y todo eso está muy bien, pero no es sano estar obesos’ y ese tipo de comentarios, les diría que tampoco es sano estar demasiado delgados, ni pasar hambre, obsesionarse con las calorías o hacer demasiado ejercicio. Y, sobre todo, odiarse a uno mismo tampoco es nada sano. Nunca está de más esforzarse por estar sanos, comer mejor, hacer algo de ejercicio y esas cosas, pero tienes que hacerlo POR TI, no por los demás. Y no nos olvidemos de seguir amándonos a nosotros mismos durante el proceso".
  • 7
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Soy una persona muy social, ingeniosa y graciosa. También tengo un culo enorme. No me di cuenta de ello hasta poco antes de empezar el instituto, cuando varias chicas se encargaron de hacérmelo saber y recordármelo todos los días, varias veces al día y de la forma más cruel posible. Me apodaron Culogordo y otras cosas por el estilo (que sigo odiando a día de hoy) y me decían que andaba de forma insinuante para captar la atención de los chicos (a mis diez años pensaba que los niños eran malos, así que no entendía por qué me decían eso sobre ellos). Me seguían por los pasillos del colegio burlándose de mí y me aterrorizaban en los baños hasta tal punto que dejé de utilizarlos en el colegio. Ningún profesor ni trabajador del colegio hizo nada para poner fin a lo que pasaba. No recuerdo cómo se llamaban esas chicas y apenas recuerdo ya el aspecto de su líder. Solo recuerdo la vergüenza que pasaba y mi confusión por no saber qué había hecho para merecer lo que me hacían. Nos mudamos unas cuantas veces por los cambios de trabajo de mi padre, así que fui a tres colegios y tres institutos distintos en Florida, Carolina del Norte, Tennessee y otra vez Florida. Y en todos esos lugares se burlaron de mí por tener el culo gordo".
  • 8
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "De niña no estaba gorda: montaba a caballo, recorría kilómetros y kilómetros en bici, andaba un montón, vivía en una granja… Así que era una niña muy en forma, fuerte y sana (al contrario que ahora). También tenía el culo gordo. Las chicas me atormentaban por ello y los chicos no dejaban de agarrármelo (y darme cachetes). Incluso los trabajadores de las ferias y los jueces de los espectáculos de caballos me ponían motes a raíz de mi culo. También la industria de la moda me dijo que tenía un culo gordo. Las faldas me iban siempre bastante más altas por detrás que por delante y los pantalones ni me cabían: o me iba la cintura muy holgada o el trasero MUY ceñido. Mientras que mi cintura medía 53 centímetros, las caderas me medían 117. Cadera ancha, culo gordo y espalda mal curvada. Bastante lejos del ideal de belleza".
  • 9
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Intenté camuflarlo: camisetas grandes, faldas largas, no darle la espalda a nadie, pantalones oscuros y cosas así. Incluso hablé con un cirujano plástico cuando iba a la Universidad para ver si podía quitarme unas cuantas tallas. Imaginad mi sorpresa cuando me dijo que no podía, que tendría que extirpar también músculo y que eso solo me provocaría problemas para caminar. De modo que solo me quedó la opción de ser un horrible bicho raro. Y ya empecé a hacer chistes yo misma sobre mi culo. Fue muy duro. Pensé: ‘Ya que no puedo ser la guapa, al menos seré la graciosa y tendré una gran personalidad’. Justo cuando me di cuenta de que fui grotescamente caricaturizada, el cantante Sir Mix-a-Lot sacó una canción perfecta para ser mi banda sonora: Baby Got Back (una oda a los culos gordos). Y entonces me percaté de que quizás mi culo no era ofensivo, después de todo. De repente, los culos gordos se pusieron de moda. ¿Que no lo tienes tan grande como te gustaría? ¡No pasa nada, puedes comprarte bragas con relleno! Me quedé pasmada. Vinieron más canciones después, como Fat Bottomed Girls, de Queen, más actrices con un trasero voluminoso en las películas y, de repente, más tallas de pantalones vaqueros".
  • 10
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Se oye hablar mucho sobre experimentos acerca de pechos grandes, pero muy poco sobre culos gordos. Me pregunto por qué será. Sea como sea, hay que proteger a los niños. Si ves que alguien se mete con un niño o con un adolescente, ríñele. Aparte de eso, no sé qué más se puede hacer. Y, si tienes alguna parte del cuerpo que parece salirse de lo normal, métete en la cabeza que sí que es normal. No hagas caso de los comentarios negativos, aunque vayan camuflados en forma de piropo: siguen siendo insultos. Y, a todas aquellas personas que se metieron conmigo, les diría: ‘¡JA! Ahora los culos como los míos están de moda, soy mona y me casé con un ingeniero de la NASA. ¡Chupaos esa, furcias!’. Bueno, vale, no diría eso. Solo lo pensaría".
  • 11
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Se me parte el alma cuando los demás no pueden ver lo que veo yo. Que sí, que somos dos mujeres, pero que nos queremos. Ahora soy mucho más fuerte que hace siete años. Ahora sé sobreponerme a las miradas y los cuchicheos. Afortunadamente, no pasa muy a menudo. Ojalá pudiera decirles a todas las personas que me han juzgado años atrás que vieran más allá de nuestro sexo. Que vieran que esto también es normal en una sociedad. Que vieran nuestro amor. Nuestra felicidad. Nuestra familia. Estamos en 2017 y hay un nuevo paradigma de lo normal. Me alegro de vivir en esta época en la que no tengo que esconder quién soy y a quién amo".
  • 12
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "La peor experiencia que he sufrido en mi vida fue al hablar con una clienta de mis jefes sobre un nuevo recinto que su familia iba a inaugurar para celebrar bodas. La mujer me mostró fotos y me habló del lugar. Me dijo que lo iban a inaugurar pronto, lo cual era perfecto, porque yo no me iba a casar hasta el año siguiente. Cuando se fue, le pedí a mi jefe que indagara más sobre la disponibilidad. Mi jefe me dijo que la familia de la mujer no iba a consentir que allí se celebraran bodas homosexuales. Me entraron ganas de llorar. Estaba furiosa. Entendí sus creencias y, si eso es en lo que quiere creer, pues vale, pero a mí me sentó como una puñalada en el corazón. Pensar que no iba a poder disfrutar de ese precioso nuevo recinto, que era justo lo que buscaba, solo por ser homosexual…".
  • 13
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Me encanta haber sido capaz de librarme del miedo a ser juzgada por ser homosexual. Cuando empecé a quedar con mi prometida, ni siquiera era capaz de darle la mano en público. Me preocupaba demasiado que nos vieran y cuchichearan a nuestras espaldas. Me ponía muy nerviosa. Me costó años superarlo. Ahora puedo mostrar mi amor en público cuando me viene en gana. Puedo andar de la mano con el amor de mi vida y puedo enseñarles a mis hijos que es correcto amar a quien les apetezca".
  • 14
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Algunas personas no entienden el amor y el afecto que puedes sentir por alguien aunque sea del mismo sexo. No pasa nada por tomarte un tiempo para ser capaz de declarar abierta y cómodamente que eres homosexual, bisexual o lo que seas. Cuando llegue tu momento, muéstrale a todo el mundo que el amor es amor, sea del tipo que sea".
  • 15
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Mi historia comienza a los nueve años, cuando mi padrastro hizo un comentario sobre el tiempo que me pasaba delante del frigorífico. Incluso a los nueve años, sentí el impacto de esas palabras. Sinceramente, nunca las he olvidado, y esa sensación de pura vergüenza en la boca del estómago sigue siendo demasiado intensa como para sentirme cómoda. Tenía michelines y una cara regordeta, y eso en las fotos se hacía aún más evidente, tanto que recuerdo estar mirándolas y decirme a mí misma: ‘Eres diferente y eso no está bien’. En ese momento de mi vida, fui la típica amiga que da pena, la chica preadolescente gordita que va cargando con una mochila de 13 kilos y un clarinete todos los días al colegio, repitiendo varios días sus vaqueros tobilleros, con gafas grandes y los primeros síntomas del acné. Fui esa chica, la que se tropieza subiendo las escaleras porque va demasiado cargada y recibe las risas a la ligera de todo el mundo en vez de su ayuda".
  • 16
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Mi transición hasta convertirme en una chica que se despreciaba a sí misma y a su cuerpo llegó en torno a los catorce años, en mi primer año de instituto. Varios pensamientos revoloteaban por mi mente: ‘Nunca seré guapa’, ‘soy gordita, plana, tengo acné y los dientes torcidos’. Esos pensamientos marcaban mi nivel de autoestima. Condicionaban todas mis decisiones más de lo que me gustaría admitir. Uno de mis pocos talentos es el humor. Fue y sigue siendo la máscara bajo la que cubro todas mis inseguridades. Mientras estoy soltando bromas, una vocecilla en mi interior me dice: ‘¡No inclines demasiado la cabeza o te verán los dientes torcidos!’. ‘¡No te encojas en el asiento, que se te notarán demasiado esos enormes michelines!’. ‘¡No te toques la cara, que te verán las marcas del acné!’. Nadie oye esos pensamientos, pero a veces son tan intensos que juraría que es imposible que nadie los haya oído".
  • 17
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "El embarazo le regaló a mi cuerpo 24 kilos extra, así como unos pechos desinflados y caídos que a veces comparo con dos tortitas y unos preocupantes remordimientos por no haber prestado atención a mi salud y a mi cuerpo durante el embarazo. Me quedé atascada en el mundo de las comparaciones. Comparaba mi peso con el de otras mujeres. Comparaba lo que comía y hasta las vitaminas que tomaba con lo que tomaban las demás embarazadas. Tras dar a luz a mi hijo, tuve problemas para dar el pecho. La paliza que me propiné a mí misma, mental y emocionalmente, fue enfermiza. Y luego sufrí la conmoción de ver las secuelas del parto. Tras hacer frente a la depresión posparto y a mis problemas para dar el pecho, vi que la firmeza de mis pechos se había esfumado y que la piel que rodea mi abdomen no volvería nunca a su estado anterior, lo que me condujo a la actitud de ‘a la mierda todo, vas a comer lo que te dé la gana y que se joda tu cuerpo’. Así que comí y comí y seguí comiendo. Al final, alcancé el peso que había llegado a tener al final de los nueve meses de embarazo. Todas las madres que conocía lo habían conseguido. Habían dado a luz y parecían haber recuperado la silueta sin esfuerzo. Yo era la única que no estaba suficientemente motivada para superarlo, de modo que me merecía estar gorda. Me despertaba por las mañanas y me miraba en el espejo asqueada. Incluso tras perder casi doce kilos recientemente, sigo sin poder ver una mujer hermosa en el espejo, pese a que no me cuesta nada ver la belleza de las otras mujeres. A menudo siento envidia de ellas. Todas las mujeres deberían ser apreciadas y respetadas sin importar su talla o figura. Mi historia aún no ha terminado porque, pese a que estoy tratando de liberarme de este profundo abismo, sigo avergonzándome de mi cuerpo".
  • 18
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Es vuestro primer hijo?’. ‘El primero y el último’. Y eso da pie a respuestas como la mirada de ‘Ya, claro’ o mi frase favorita: ‘Bueno, ya cambiaréis de opinión cuando crezca’. No. No vamos a cambiar de opinión. Mi marido sufre una discapacidad y está retirado del Ejército de los Estados Unidos. Ya tengo que cuidar todos los días de dos personas. Tener un pequeñajo y un marido discapacitado que sufre dolor de espalda crónico en todo momento es agotador. Es una lucha diaria. Llevar a mi marido a sus citas médicas, resonancias magnéticas y visitas a diversos especialistas para intentar encontrar una solución a largo plazo al mismo tiempo que tengo que batallar con un renacuajo curioso y lleno de energía me convierte, sin exagerar, en una superheroína. Así que cuando digo que mi hijo va a ser hijo único, tengo muy claro lo que estoy diciendo".
  • 19
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Algunas personas preguntan: ‘Pero ¿no le vendrían bien hermanitos? ¿Y si se aburre o se siente solo?’. Cada familia es diferente y cada situación es diferente. Mi hijo estará bien tal y como está ahora. Tiene todo el cariño que os podáis imaginar. Tiene primos. Tendrá compañeros de clase. Tendrá amigos. Mi marido y yo no tendremos tantos problemas para pagarle las clases de gimnasia, una guardería, el campamento de fútbol o lo que sea que le ilusione en el futuro y podrá entrenar sus talentos naturales por completo sin tener que sacrificar una cosa u otra. Además, me alegra no tener ya la encimera plagada de biberones y chupetes. Me alegra poder dormir durante toda la noche y despertarme descansada. Me encanta no tener que prepararle más el biberón. Me encanta no volver a tener problemas para dar el pecho y no sentirme culpable por no poder hacerlo. No echo de menos llorar a diario. No echo de menos esas cosas. No quiero volver a pasar por ello. Adoro a mi hijo y también disfruté en su primer año, pero no siento la necesidad de repetir el proceso. Entiendo que otros padres prefieran tener familias más numerosas y que estén deseando tener más hijos. Es algo precioso. Las familias numerosas son divertidas y bonitas, pero también lo son las familias pequeñas, así que, por favor, dejad de preguntarme cuándo vamos a tener más hijos o preguntadlo de otra forma, como: ‘¿Tenéis en mente tener más hijos?’. Y aceptad la respuesta".
  • 20
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Al principio me molestaba la pregunta. ¡Acababa de tener un hijo! ¿Por qué iba a querer otro ya tan pronto? ¿Me dejáis disfrutar del primero? Siempre había querido que fuera chico y lo conseguí a la primera, así que, por mí, misión cumplida. Me sentí completamente satisfecha con mi pequeña familia. Es perfecta tal y como está. Al principio, cuando me empezaron a hacer la pregunta una y otra vez, me sentía presionada. Más adelante, directamente me enfadaba. Antes de nada, nadie sabe en qué estado financiero y emocional está una familia, así que ¿por qué meter presión a una madre que puede estar pasando por serias dificultades para sacar adelante la familia que tiene en ese momento?".
  • 21
    Natalie McCain/The Honest Body Project
    "Debéis tener una mentalidad abierta y entender la situación de otras personas, daros cuenta de que no todo el mundo tiene los mismos planes en mente para su vida. Solo porque la vida de una persona sea un poco distinta de la tuya, no significa que esté equivocada, solo es diferente".

Las declaraciones han sido editadas por motivos de claridad y extensión.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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